16 mayo 2008

El rey

Él sabe muy bien hacia qué dirección va

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El Rey

El Rey ha confesado a una reportera de El Mundo la opinión que le merece el Sr. Zapatero: “es un hombre muy honesto. Muy recto” “Él sabe muy bien hacia qué dirección va, y por qué y para qué hace las cosas”. Estas declaraciones han sido consideradas históricas por el citado periódico.

En “El negocio del libertad” Jesús Cacho escribe que en abril de 1994, Aznar entregó a Manuel Prado un mensaje con destinatario real. En caso de crisis institucional el PP nunca apoyaría al Monarca, si se diera alguno de estos casos: a) el estallido de un caso de corrupción que salpicara a la Corona; b) que el Rey no actuara como garante de la unidad nacional; c) que la Monarquía ligara su futuro al de un líder político determinado.

En la obra referida, Cacho cuenta que el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, cuando esperaba, impaciente, a ser recibido por el Monarca para uno de sus despachos habituales, exclamó lo siguiente: ¡Y dile a Manolo Prado que se conforme con el 2 por ciento, porque eso de cobrar el 20 por ciento es una barbaridad”. Estaba hablando, según lo afirmado en “El negocio de la libertad” de las comisiones del petróleo importado por España de cierto país árabe. Nada más reinar Juan Carlos I, Manuel Prado se dedicó a enviar una serie de cartas reales a monarcas reinantes del mundo árabe para pedirles dinero en nombre del Rey. Una de ellas ha sido publicada por el ex jefe de la Casa del Sha de Persia en un libro de memorias, titulado The Shah an I.

La Reina aseguró a su biógrafa Pilar Urbano que Juan Carlos había hecho creer a los militares, antes del 23-F que estaba con ellos. Al respecto, resulta esclarecedor el télex del Rey a Milans del Bosch que ABC reprodujo (23-II-95) diciéndole de madrugada “después de este mensaje ya no puedo volverme atrás”.

El Rey era pobre en 1975; hoy es un hombre rico. No condenó la corrupción ni los GAL durante el periodo gubernamental de Felipe González. Tampoco se ha manifestado en contra, en nombre de la unidad de España, del derecho de autodeterminación que se proclama insistentemente, creyendo que “hablando se entiende la gente”.